El 21 de abril de 2025, el Papa Francisco fallecía a los 88 años en la Casa Santa Marta del Vaticano. En cuestión de horas, Roma se convirtió en el destino más solicitado del planeta. Los aeropuertos se colapsaron, los precios de los vuelos se dispararon por encima de los 1.000 euros, y encontrar un hotel cerca del Vaticano era prácticamente imposible.
Las agencias de viajes de toda España vivieron una avalancha de llamadas sin precedentes, triplicando el volumen habitual. Nosotros en Laudes Travel no fuimos la excepción, pero teníamos algo que la mayoría no tenía: experiencia organizando viajes a Roma para grandes grupos y una red de contactos locales forjada durante años.
En medio de aquel caos logístico, el equipo de informativos de Telecinco contactó con nosotros. Querían documentar cómo una agencia española estaba gestionando la avalancha de peticiones para acudir al funeral del Papa. Nos entrevistaron, nos acompañaron y contaron nuestra historia en uno de los informativos más vistos de la semana.
Puedes ver la entrevista completa aquí:
Para nosotros fue un reconocimiento enorme. No solo por la visibilidad en uno de los principales medios del país, sino porque validó algo en lo que llevamos años trabajando: que organizar viajes con alma, con cuidado y con atención a las personas es algo que merece ser contado.
Los viajeros que nos acompañaron vivieron algo irrepetible. Más de un millón de personas se congregaron en la Plaza de San Pedro y sus alrededores para dar el último adiós al Papa Francisco. El dispositivo de seguridad fue impresionante, con líderes mundiales llegando de todos los rincones del planeta.
Nuestro equipo en tierra gestionó cada detalle: traslados, alojamiento, accesos, horarios. Mientras otros viajeros improvisaban sobre la marcha, nuestros grupos tenían todo organizado. Esa es la diferencia que marca viajar con una agencia que conoce el terreno y que cuida a sus viajeros como familia.
Los viajeros que estuvieron en Roma aquellos días vivieron algo que va más allá de un viaje. Fue una experiencia compartida, cargada de emoción y de momentos que difícilmente se repiten. Muchos de ellos siguen en contacto entre sí. Algunos han repetido viaje con nosotros. Y todos recuerdan aquel grupo como algo especial.
El funeral del Papa Francisco fue un punto de inflexión para nosotros. Nos confirmó que nuestro modelo funciona incluso en las circunstancias más extremas: viajes en grupo, bien organizados, con atención personal y un cuidado especial por la experiencia de cada viajero.
Desde entonces no hemos parado. Nuevos destinos, nuevas salidas, nuevos viajeros. Pero con la misma filosofía que teníamos cuando nuestro primer grupo llegó a la Plaza de San Pedro entre el caos y la emoción de aquellos días históricos.
Cuando Roma nos necesitó, estuvimos allí. Y todo lo que ha venido después ha confirmado que estamos en el camino correcto.